Los embaucadores del Gobierno vuelven a la carga con sus mentiras y películas. El protagonista vuelve a ser el más renombrado de los influencers gubernamentales, el ministro Puente, cogiendo el testigo del novel Sánchez que ya estará maquinando una nueva emisión. El número uno y su vanidad egocéntrica necesita con urgencia volver al liderazgo comunicativo y manipulador a través de las redes.
El objetivo ha sido, en esta ocasión, dar una imagen distorsionada y magnificada de la infraestructura ferroviaria. Usando un enfoque grandilocuente, que hace pensar al ciudadano que tenemos una red impecable y envidiable, se obvia en la comunicación la verdadera situación que se vive en muchos puntos de nuestra geografía.
Unos lugares, que son la mayoría, en donde lo comunicado dista mucho de la realidad que se vive en términos de disponibilidad y calidad del servicio, al verse los trenes afectados de modo reiterado por paralizaciones y abandonos de usuarios, con soluciones e inversiones a años vista.
Con lagunas y carencias evidentes en red y equipamiento, que no conviene sacar a la luz, el ministro de transportes saca pecho con los 350 Km/h en el trayecto que une a las dos grandes capitales españolas. Ojalá funcione y aporte una solución competitiva, útil y fiable para el desplazamiento entre ellas, sin que concluyamos que estamos ante otra bufonada propagandística del sanchismo y sus mentiras.
Pero, en todo caso, queda claro que la apuesta cohesionada y funcional que estructure la comunicación con alta velocidad en toda España, de modo solvente, accesible y sin sobresaltos, es algo secundario. Me duele, pensando en todos mis compatriotas, que una vez más las inversiones se direccionen para tenernos contentos a los catalanes, prefiriendo que se hubiese comunicado una inversión que garantizase los 300 km/h a nivel nacional.
Borja Dacalan