Comienza 2026 y el personaje que a pesar de todo sigue gobernando España nos ha dado otro ejemplo claro de inutilidad. En esta ocasión al elegir al palanganero que debe hacer la ola al sanchismo tras el hundimiento electoral extremeño.
Resulta que, al seleccionar entre los que mandan en el PSOE de dicha comunidad al responsable de la gestora que oxigene al partido moribundo, tras asumir el varapalo electoral que ha sentenciado al colocador del hermanísimo, somos testigos del señalamiento de otro puntal del sanchismo. No solo el que se va tras un resultado demoledor dice adiós, sino que el repuesto propuesto por el macho alfa para reconducir la debacle lleva el mismo camino. Si ya era ridículo poner a un cantamañanas encabezando la lista del PSOE en las autonómicas, dando la sensación de acceder a ese número uno en la lista para no contar todo lo que sabe y garantizarse el necesitado aforamiento que demore la condena por nepotismo, ahora el pinchazo ha sido con la elección de Quintana.
Una vez más el gran jefe, aplicando el ordeno y mando en el entramado mafioso urdido en su Peugeot, ha vuelto a liarla. Da la sensación de que ya no hay donde elegir o que el partido es un nido de corrupción rebosante de acosadores candidatos a calentar el sillón frente a un juez.
El elegido Quintana es, dicho por Sanchez, muy amigo y, por tanto, fiel. Pero, junto al hedor a podredumbre, se le recordará como otro acosador más que ha sido señalado en las tripas de eso que antes de ser una mafia fue un partido político. Cierto es que, en este caso, no es por temas sexuales como ya nos tienen acostumbrados, sino por razones laborales. Sea como fuere, otro gran ejemplo de falsedad de ese feminismo del que tanto alardean.
Borja Dacalan