A muchos le sorprende el cambio que estamos viviendo en la demoscopia nacional, ante el evidente abandono de las posiciones que identificamos con la izquierda de ese PSOE traidor y connivente con los separatismos, eligiendo ahora el voto para dar apoyo a los adversarios que encasillan en el bloque de “la derecha”.
España ha madurado y, para una mayoría que puede hacer bascular la gobernabilidad, el baremo de elección de papeleta no se fundamenta en esa diferenciación entre derecha e izquierda, sino que mide la afinidad, o no, con el nacionalismo separatista y los riesgos que trae consigo. Muchos elegimos el voto optando por la candidatura que más represente, en cada momento, la fiel y comprometida defensa de la nación española, sin importar colores.
La senda marcada por las últimas elecciones parece que se une a este modo de pensar, dejando a un lado todas esas demonizaciones interesadas de los que ven su fin de ciclo en la proximidad. El uso interesado de los medios, mentalizando y tergiversando para generar ruido en contra de unos y alabar a inútiles como los que nos gobiernan, ya no es una herramienta útil para los manipuladores. Los españoles van perdiendo el miedo y ya pocos se creen todas las milongas y mentiras que caracterizan el día a día del sanchismo decadente y corrupto.
El que fuese el eje sobre el que se cimentaron las mayorías de izquierdas se enfrenta a un peligroso momento. Una situación desesperada que, si no lo remedia antes el único que puede hacerlo, aunque da la sensación de que la vanidad egocéntrica que padece lo impedirá, puede poner bajo presión la propia continuidad y supervivencia solvente de ese entramado clientelar que, todavía hoy, asegura un suelo electoral a base de favores, subvenciones, promesas y desviaciones interesadas de fondos públicos.
Con políticas que hieren, constantemente, el nuevo fundamento para la elección de voto, pueden darse por contentos si consiguen subsistir. La condena que les espera a futuro, con todas esas políticas de concesiones y cesiones en favor del separatismo, les va a pasar factura y arrasará. Esperemos que llevándose al número uno de la traición y todo su séquito ante los tribunales.
Desde luego, viendo a etarras en semilibertad, fruto de cesiones imperdonables que contrarrestan sentencias de centenares o decenas de años por asesinato, humillados ante concesiones que facultan al separatismo indultado y amnistiado en algo tan singular como es el control fronterizo, o, por poner otro ejemplo, no pudiendo llegar a entender cómo nuestras contribuciones a las arcas públicas se utilizan de forma tan arbitraria, en lugar de repercutir para beneficio y mejora de las condiciones de vida de los propios contribuyentes y sus familias, la senda está ya definida con el fin de la etapa de decadencia sanchista como destino.
El olor a traición y podredumbre corrupta, bajo el mando del macho alfa Sánchez, poco a poco irá escampando. Está acabado y lo sabe. Merece ser testigo y soportar todos los varapalos que van a ir, paulatinamente, dando frescor y reverdeciendo las expectativas de un futuro prometedor para la España que queremos y nos merecemos, sin que los que la odian sean los que marquen y guíen su camino.
Borja Dacalan