Aunque sabemos que el episodio final llegará tarde o temprano, con el mayor traidor de España lamiendo las llagas del redactor de la amnistía en la intimidad de su residencia belga, desde la fontanería socialista se ha decidido usar a uno de los lacayos cabecera para un primer movimiento que siente las bases de la humillación que verá al presidente del Gobierno de España volviendo a lubricar unas heridas que en breve goteará babas del exministro de las mascarillas.
El actual presidente de la Generalidad, que por sus decisiones y actos parece que está en el cargo de prestado y bajo la exigente premisa que le obliga a aceptar y ejecutar todas las condiciones del separatismo, ejercerá de telonero. Su cargo, alcanzado sobre la base del engaño a la mayoría de sus votantes siguiendo el modus operandi del sanchismo y aparentando ser el mejor candidato para gobernar evitando en el poder a los separatistas sin camuflaje, realmente está sirviendo para que éstos vayan logrando todos sus hitos con el mínimo ruido y repercusión. La política de cesiones y concesiones, que tanto margen está dando a los vanidosos residentes en Moncloa, junto con la sumisión del mando autonómico en Cataluña a los objetivos de los que fueron vencidos en las urnas, apuntala la hoja de ruta de éstos con el necesitado socialismo como mano de obra barata y el mínimo desgaste.
Con el poder judicial que cumple con la imparcialidad contra las cuerdas, por los efectos de la intromisión de un Gobierno que ha roto con la independencia de poderes para mantenerse en el poder, la esperanza se diluye. La mano corrupta del número uno no cesará en el empeño por manipular a los jueces para lograr que las sentencias judiciales se adapten a los criterios y necesidades de su trama. Una contaminación que augura un complicado futuro, hasta recobrar la neutralidad, obligando a un gran esfuerzo que arregle tanto destrozo pasado el drama.
Por ahora, con semejantes impresentables en el poder, hemos de digerir el trauma que supone seguir viendo al sanchismo arrodillado en su rol de siervo sumiso a cambio de tiempo. Y, si no se remedia con la caída de la fruta madura a base de escándalos familiares sentenciados, mentalicémonos de que la desgracia no acaba con la vuelta del ejecutor del golpe a la Constitución, sino que veremos la alfombra roja para esa cesión ansiada e inconstitucional que es la consulta. Igual el viajecito a Bruselas y las conversaciones secretas empiezan a trabajar en ese nuevo objetivo del separatismo, ya sea camuflado o no.
Javier Megino