Siguiendo el guion que se preveía, el personaje carente de principios que sigue en Moncloa ha asumido su rol de bufón. Con su visita a Barcelona, arrastrándose por los medios en manos del separatismo, ha colmado de gracias y buscado la satisfacción de los que de verdad mandan, disfrutando de su condición de títere dispuesto a seguir haciendo gala de sus traiciones y mentiras.
Nada frena al cínico que nos gobierna, siguiendo el diágnostico de la jefa en Madrid de los extremistas del lacito amarillo. Si hay que arrodillarse, ceder y conceder, haciendo que disfruten los amos en su condición de dominadores, pues se hace. No hay freno que valga cuando la dignidad se ha perdido y la prioridad es no perder el mando, con todo el lío judicial que hay montado en el perímetro corto del todavía presidente.
Es justo lo que querían en el separatismo catalán. Apretar las tuercas para que la desesperación llevase a una aceleración de los objetivos pretendidos. Saben que es el momento de lograr lo que quieran, al tener en la cabeza del Gobierno a un fantoche sin valores ni pudor, que negaría la mayor si fuese necesario. Vender a sus grandes amigos, esos que le auparon al poder en el PSOE, ya lo ha hecho. Sus argumentos apelando al desconocimiento de la banda del Peugeot, que llevaba de paseo por toda España dan entre pena y risa.
La estrategia de Junts es trivial y sencilla, pero el sanchismo no da para más. Siguiendo la carencia de principios del que manda se van a llevar al huerto al partido, al gobierno y, lo que a mí me preocupa, el futuro de España. El sumiso sanchismo ha decidido someter al país a la presión de la minoría extremista liderada por un fugado de la justicia. Siendo muchas las muestras de ridículo con las prisas para reconducir esta situación de negación a la gobernabilidad que había puesto encima de la mesa Junts. Los palanganeros de siempre, con Zapatero a la cabeza y en la sombra, han hecho su papel. Zapatero y Sánchez, el tándem del horror y la desgracia. Si querían dejar su sello en la Historia de España lo están consiguiendo con creces.
Sin lugar a dudas, y como acelerante de todo lo que estamos viendo, el encarcelamiento de dos de los pasajeros que iban en el Peugeot, tras haber pasado un tercero también por la trena, está suponiendo un calvario para el número uno, viendo como toda la mafia cae y solo queda que el cuarto pasajero caliente celda. La manipulación, tanto de la UCO como de la Justicia, deberá reimpulsarse desde las cloacas de Moncloa para atisbar alguna posibilidad de que el puto amo se libre de un destino más que merecido.
Javier Megino